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¿Esclavos del móvil? Cómo romper los malos hábitos con tu smartphone y ser más productivo

El móvil, ese dispositivo lo suficientemente pequeño como para guardarlo en tu bolsillo y llevarlo a todas partes. Nos permite comunicarnos instantáneamente con cualquier persona del mundo, tomar fotos molonas, jugar y acceder a gran parte del conocimiento humano… pero como toda tecnología, puede ser un arma de doble filo.

Imagino que no soy el único que se ha pillado a si mismo pegado a él, haciendo scroll, likeando todo lo que vemos y revisándolo constantemente en busca de nuevas notificaciones…

El móvil, además de una herramienta muy útil, utilizado incorrectamente puede ser una gran fuente de frustraciones. Afecta a nuestras relaciones personales y cómo nos comportamos con el mundo, nos hace menos productivos en nuestro día a día y no nos permite vivir una vida totalmente presente.

Quienes me conocen bien, saben que me encanta experimentar y que a veces tiendo a extremos, y después de probar cosas como no utilizarlo por completo durante semanas, dejar de utilizar ciertas redes sociales o borrar WhatsApp, creo que la clave para tener una relación saludable con tu smartphone se basa en encontrar un equilibrio.

No podemos negar que vivimos en un mundo en el que estas tecnologías forman parte de nuestro día a día y luchar contra ello es algo radical, pero lo que sí podemos hacer es usarlas de la forma más inteligente posible.

En este post, voy a explicarte qué he hecho en mi vida para reducir el tiempo que paso delante del móvil y utilizarlo de forma más productiva.

Como todo sistema, es mejorable, pero por ahora es un gran avance.

Los efectos negativos

  • Ciertas investigaciones afirman que el uso del smartphone nos vuelve menos empáticos. Al escribirnos por texto, perdemos el tono y las expresiones faciales, que tan importantes son para entender a otros. Además, tener a la vista un teléfono móvil hace que prestemos menos atención a la gente con la que estamos y nuestras conversaciones son (sin pretenderlo) más superficiales. Como seguramente seremos interrumpidos por alguna notificación, no vemos el interés de conectar con alguien de forma más profunda.
  • Menos horas de sueño. Según algunas encuestas, alrededor del 44% de la población se duerme con el móvil en la mano. Y el 90% se acuesta con él cerca. Además, si lo juntamos con la luz azul de las pantallas (PC, móviles, etc) y de cómo afecta a nuestro ritmo circadiano, tenemos una bomba de relojería para la calidad de nuestro sueño.
  • Perdida de foco y dificultad para hacer trabajo que requiera de mucha concentración. Ciertas aplicaciones de móvil, al igual que algunas webs, entrenan a nuestros cerebros para estar permanentemente distraídos. Los pitidos y notificaciones nos obligan a estar en una estadio de atención dividida, atrofiando nuestra habilidad para pensar y trabajar profundamente durante mucho tiempo.
  • No estamos totalmente presentes. Lo primero que hacen muchos nada más levantarse es coger el móvil. Pasamos una media de 8 horas diarias delante del PC y  el móvil, y la gran mayoría lo revisa constantemente (más de 100 veces al día). Cuando estás mirando a tu pantalla, no estás mirando a tu alrededor. No miras ni el paisaje, ni el amigo que tienes al lado, ni siquiera saboreas lo que estás comiendo. No estás viviendo el presente.

Cómo romper los malos hábitos con tu smartphone

1. Mide cuánto tiempo pasas con el móvil
Lo primero que te recomiendo es que utilices alguna aplicación como QualityTime, que te permite controlar cuántas veces revisas el móvil, cuántas horas pasas con él y cuánto con cada aplicación. Además, te permite ponerte recordatorios para saber si te estás excediendo. Si empiezas a utilizar esta app seguramente te asustes de los resultados y entenderás a dónde va mucho de ese tiempo que a menudo nos falta durante el día.

Irónicamente, muchos desarrolladores y directivos de algunas aplicaciones para móvil, son los menos propensos a utilizar sus propias aplicaciones y a menudo usan móviles antiguos o muy sencillos a propósito, que les permitan centrarse y trabajar mejor.

2. Apaga las notificaciones
Hace tiempo me cargué los pitidos de WhatsApp, las notificaciones en pantalla de la mayoría de aplicaciones y las luz parpadeante del móvil, esa que indica que tienes una nueva notificación. Ese es el primer paso para ser dueño de tu tiempo y empezar a “desconectar”.

3. Limpieza de aplicaciones
Después de algunos días y de que hayas medido cuánto tiempo pasas con cada aplicación, siéntate en silencio, con papel y boli, y evalúa cuáles de ellas realmente mejoran tu vida. Se consciente de cuáles de ellas consumen tu tiempo y si realmente quieres seguir utilizándolas. Si sientes que pueden ser útiles pero no quieres revisarlas constantemente, elimínalas de la pantalla de inicio y ocúltalas dentro de alguna carpeta.

Aplicaciones como Google Maps, algún gestor de notas, etc. te ofrecen una utilidad sin la tentación de tener que estar mirándolas cada pocos minutos. Esas las puedes dejar.

4. Crea un horario de uso

Revisa tu teléfono, ya sea emails, mensajes, perfiles sociales, etc. en ciertas ventanas de tiempo, una, dos o tres veces al día y durante cierto tiempo. Por ejemplo, después de comer, de la primera sesión del día, después o antes de hacer ejercicio, a las 2pm o las 6pm. A partir de ahora empezarás a controlar cuándo usas el móvil y no porque un pitido te condicione a hacerlo.

5. Desconecta totalmente
Por ejemplo, durante las sesiones de juego o estudio, apaga los datos y el wifi, para no tener opción de usar ninguna red social o mensajería, o directamente ponlo en modo avión si tampoco quieres que te llamen. Puedes tener el móvil así durante todas aquellas horas en las que quieras mantenerte concentrado y una vez estés en tu tiempo libre, volver a activarlo. También puedes esconderlo en algún cajón. Es mucho más fácil resistir la tentación si no lo tienes a la vista.

6. No lo utilices antes de acostarte
Ni tampoco lo utilices de alarma, te incitará a revisarlo nada más cogerlo. Enciérralo en u cajón o déjalo en otra habitación y si necesitas alarma, cómprate un despertador o un reloj de pulsera con alarma.

7. Céntrate en una conversación
Creemos que somos capaces de la multitarea, pero lo que no nos damos cuenta es de cómo baja la calidad de ese tiempo cuando dividimos nuestra atención. Si estás con más gente, olvídalo por completo y prohíbete revisarlo. Déjalo en el bolsillo, ponlo en modo avión o déjalo en otro sitio.


No pretendo que apliques todas estos puntos (al menos no todos a la vez), pero sí me gustaría que empezaras a ser más consciente de cómo utilizas tu móvil y a tener una relación más saludable con él.

Tú objetivo es ser el maestro de la tecnología, no su esclavo.

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