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Productividad, vida sana y desarrollo personal para jugadores de poker

Excusas del día a día

Esta noche no he podido pegar ojo y como mucho debo haber dormido dos o tres horas, cuando de media no soy un ser humano feliz sin mis ocho o nueve.

He abierto el editor para empezar a escribir el post de hoy y… tenía mucho sueño. Lo sigo teniendo. Y no me apetecía nada escribir, pero aún así me he puesto a ello…

Haciendo un repaso semanal a mis tareas, he visto un proyecto que llevo queriendo avanzar durante días y aún así, no he trabajado nada en él. Cada día de esta última semana me he dicho “Hoy haré hueco para trabajar dos o tres horas en esto”, pero va a llegar el final de la semana y ni lo habré tocado.

¿La razón? Excusas.

Las mismas excusas que me iban a alejar de escribir aquí hoy. Las mismas excusas que nos ponemos cada día cuando algo se complica o las condiciones no son ideales.

No he avanzado nada porque había cosas que parecían más urgentes e importantes, y ayer concretamente, la gota que colmó el vaso, porque “estaba cansado”.

Una de dos, o lo que tienes que hacer no es lo suficiente importante o simplemente no lo quieres lo suficiente.

El mejor momento para hacerlo es ahora, mientras pueda, y no en un futuro imaginario donde trabajar sea mucho más fácil.

La lección aquí debería ser que debemos ser más escépticos con las excusas que nos damos.

La próxima vez que me diga alguna de estas, me lo preguntaré directamente: “Me siento cansado ¿Pero lo suficiente como para no hacerlo?”

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