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Productividad, vida sana y desarrollo personal para jugadores de poker

Nutrición para jugadores de poker: Los 9 reglas vitales que debes seguir para aumentar tu winrate

Dicen que nuestro cuerpo se renueva completamente cada 7 años. Eso significa que cada una de las células de tu cuerpo será reemplazada o intercambiada por una nueva varias veces a lo largo de tu vida. ¿No es alucinante?

Y la ciencia dice que a raíz de esto, tenemos una oportunidad única de cambiar y eliminar muchos de los errores que hemos cometido en el pasado. ¿Pero cómo? Centrándote en cuidar tu cuerpo con nutrición y ejercicio.

Afortunadamente no necesitamos esperar 7 años. Hay cambios como los siguientes que puedes aplicar en tu día a día y que tienen un impacto bestial en tu productividad.

Si tiempo atrás me encargué de hablarte acerca de cómo la nutrición afectaba a tu winrate (y tu día a día), en el post de hoy voy a intentar darte algunos consejos de pequeños cambios que puedes implementar en tu día a día.

Cambios que permitan, casi sin darte cuenta, ser mucho más productivo, aprovechar tus sesiones y horas de estudio y tu tiempo fuera de las mesas.

Más adelante quiero hablar de cómo crear hábitos positivos y sobre cómo mantenerlos (profundizaré mucho en el tema), pero por ahora bastará con decirte que de todos los puntos que tienes a continuación, 1) elijas uno o dos. 2) intenta cumplirlo durante 7 días seguidos. La próxima semana, ese y otro más, y así semana tras semana con los que más te interesen. No intentes cambiar todo de golpe.

Muchos de estos cambios van enfocados a un objetivo: controlar tu nivel de energía.

La mayoría de lo que comemos acaba convirtiéndose en una sola cosa en nuestro organismo… glucosa. Y es nuestro principal combustible y el que mantiene a nuestro cerebro despierto y alerta.

Lo más importante y que me gustaría que entendieras bien es que tenemos control total acerca de cómo la utilizamos a través de lo que comemos y muchos de estos puntos te ayudarán conseguirlo.

1. Empieza a comer más carbohidratos complejos

Alimentos con un alto índice glucémico como el pan blanco, el arroz, los cereales de desayuno, la bebidas azucaradas y la bollería industrial liberan glucosa al riego sanguíneo muy rápidamente. ¿Y sabes lo que pasa cuando esto sucede? Qué tenemos un chute de energía bestial durante unos minutos pero luego sufrimos una caída de azúcar igual de brutal (y con ello de nuestra productividad).

Si dejas de comer pasta y te pasas a la pasta integral, el arroz integral, quinoa, boniatos (en lugar de patatas) y sobretodo muchas más legumbres y frutas, introduciras en tu cuerpo alimentos de asimilación más lenta y que te permitirá usar su energía durante horas de forma sostenida.

2. Reorganizar la cocina, la nevera y tus armarios

Cárgate sin escrúpulos todo aquello que no quieras comer o incluir en tu dieta de tu nevera y armarios. Tíralo, escóndelo o no lo compres más.

Hasta la personas con la voluntad más ferrea, pueden ser débiles a las tentaciones si no tiene el entorno correcto. Hay estudios que dicen que somos 3 veces más propensos a comer lo primero que vemos en nuestro armario o despensa, que otros alimentos que no tengamos a la vista.

3. Aprende a comer más a menudo

Hemos escuchado todo tipo de consejos y recomendaciones, cosas como que debes hacer 3, 4 o 5 comidas al día, comer cada 3 horas, que no puedes saltarte el desayuno y otros tantos mitos. Por tu bien… Olvídalo todo.

En la primera parte de este post te explicaba que el cerebro necesita glucosa para funcionar. Si le damos demasiada, sufrimos un subidón con su consecuente caída. Si le damos muy poco, tampoco nos servirá. ¿Mi recomendación? Come a lo largo de todo el día.

¿Cómo? Muy sencillo, reduce la cantidad de tus comidas principales y olvida meterte dos platos hasta reventar para comer o para cenar. Entre esas principales comidas, haz lo que siempre nos han dicho que no debíamos hacer… Picar.

La gran diferencia es que lo estamos haciendo conscientemente y siempre con alimentos que nos ayuden a potenciar nuestra energía, como puede ser fruta, yogures naturales, frutos secos…

Acorde a lo que hemos dicho antes sobre tener comida a la vista, tener un frutero a mano es una gran decisión. Una pequeña recomendación: Dejaría las frutas con menor índice glucémico para ir picando, como manzanas, peras, fresas, y otras como los plátanos, sandía o melón para antes o después de hacer ejercicio.

4. Re-energizate en lugar de ejercitarte

En el siguiente post empezaré a tocar con detalle el tema del ejercicio, porqué y cómo, pero un pequeño consejo hasta entonces: La hora a la que haces ejercicio importa.

Si sales a hacer ejercicio a primera hora del día, antes de empezar con tu rutina, mi recomendación (especialmente si no sueles moverte mucho) es hacer deporte de forma más suave: Es decir, dar un paseo de 30 minutos (sirve ir a hacer la compra o darte una vuelta), salir a correr unos minutos (muchos días yo salgo a correr sólo 20 minutos de forma muy suave), hacer una rutina de fuerza y estiramientos en casa o asistir a una clase de yoga.

En cambio, dejaría los entrenamientos más intensos para la última hora del día o de la noche. Para aquellos jugadores que trasnochan, mi recomendación sería ir al gimnasio a primera hora de la mañana (después de la madrugada grindando) y hacer algo suave al levantarte al medio día/tarde.

5. Bebe más agua

Beber más agua es uno de los puntos más machados, pero ¿quién bebe más agua a propósito? La clave, al igual que con la comida, es facilitarlo a través de nuestro entorno: Ten siempre a mano una botella sobre tu escritorio.

Nuestro cuerpos son prácticamente agua, así que no es ninguna sorpresa que nuestra productividad decrezca mucho al menor síntoma de deshidratación. Hay estudios elaborados con pilotos de la NASA y vuelos comerciales, en los que una deshidratación de sólo un 1% afectaba en un 57% en el rendimiento de su pilotaje.

Hablando desde la experiencia, soy un gran aficionado a las carreras de fondo y ultradistancia, y la hidratación ha sido la causa de muchos de mis mayores y más estrepitosos fracasos. Pájaras descomunales, desmayos, calambres por todo el cuerpo, alucinaciones y mil y un historias más.

En definitiva, bebe más agua. No cuesta tanto.

6. Cárgate la bebidas con estimulantes

Si cumples el punto anterior, el de beber más agua, va a ser mucho más fácil cumplir éste.

Las bebidas azucaradas son un chute de azúcar (glucosa) muy heavy en el organismo. No te puedes imaginar la cantidad de cucharadas de azúcar que tienen bebidas como CocaCola, zumos “naturales” del supermercado, bebidas energéticas (Monster, RedBull, etc) o bebidas isotónicas (Aquarius, Nestea, etc, son una basura hasta para hacer deporte).

Si quieres un sustituto de los refresos o isotónicos y te gusta cuidarte, bebe agua de coco para después de tus entrenos o “snacks”. Es más caro que los refrescos normales pero tiene una cantidad alucinante de sales minerales y nutrientes. Es el mejor recuperador.

Sobre el café y el té. El primero con moderación (una o dos cafés al día máximo, tardamos hasta 6 horas en eliminar la mitad de cafeína que consumimos en un día) y si quieres, utiliza el té como sustituto o para el resto del día. Tiene teína que te ayudará a mantenerte con energía a lo largo del día y una cantidad de antioxidantes brutales (uno de los secretos de la larga esperanza de vida de muchos países asiáticos).

7. Mejora tus desayunos

Reemplaza los carbohidratos simples del desayuno por más grasas y proteínas.

Cosas que eliminaría de mis desayunos son los cereales, las tostadas (sí integrales o de arroz y avena) y sustitúyelo por un revuelto de huevos, huevos duros, té/café, aguacates y alguna pieza de fruta o tostadas con queso.

8. Controla lo que comes antes de las sesiones

Lo bueno del punto 3, es que haciendo las comidas principales más pequeñas, facilitas la digestión. Si además de eso, cuidas exactamente lo que comes, también mejoraras la energía para grindar más focus.

Dejaría las comidas con menor cantidad de carbohidratos para la hora de la comida (verduras, carnes y pescado) y las comidas más pesadas para la cena. Está demostrado que los carbohidratos complejos para cenar mejoran el calidad del sueño. Liberan serotonina en el cerebro permitiéndonos relajarnos y dormirnos más fácilmente.

Si grindas de noche hasta altas horas de la madrugada, deja la comida más pesada para después de la sesión o muchas horas antes de la primera.

9. Introduce más grasas saludables

Cárgate el aceite de girasol y todo tipo de aceites refinados y sustitúyelos exclusivamente por aceite de oliva o aceite de coco. Obviamente ni hablar de los alimentos fritos.

Introduce pequeñas cantidades de frutos secos en tu día a día, en desayunos, ensaladas. Come aguacates (son caros pero muy ricos en grasas saludables) y suplementa con Omega-3 o come más salmón en tu dias. Todos estos alimentos mantienen los niveles de inflamación y oxidación a raya.

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