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Productividad, vida sana y desarrollo personal para jugadores de poker

Azúcar: Por qué lo necesitas mientras grindas

Después de observar y hablar con muchos jugadores, puedo decir que gran parte de nosotros tenemos algo en común: Nos pasamos comiendo azúcares.

O bien mientras grindamos o durante los descansos entre sesiones, y la respuesta más común a ese comportamiento es: “¡Es que el cuerpo me lo pide!

¿Por qué tenemos antojos de azúcar o enormes platos de pasta mientras grindamos? La respuesta es compleja, pero resumiéndolo podemos decir que es porque nuestro cerebro lo necesita.

Los jugadores de poker estamos expuestos a mucho estrés en nuestro día a día, y esto a su vez nos lleva a estados de ánimos bajos o depresión. Como respuesta a ello nuestro cerebro trata de automedicarse y ese antojo o gula que algunas veces tenemos, es la primera señal de lo que sucede.

Para entender porque el cerebro se comporta de esa manera debemos primero mirar en nuestras raíces más primitivas, cuando los primeros humanos sólo podían encontrar azúcar en frutas ricas en nutrientes.

Nuestros ancestros necesitaban azúcar tanto como nosotros, pero su única posibilidad de saciarla era a través de la fruta. Cuando el estrés incrementa, también lo hace nuestra necesidad de consumir azúcar de calidad, aunque nuestro primitivo cerebro asume que azúcar es nutrición en forma de fruta, sin embargo, la mayoría de dulces que comemos habitualmente (en forma de carbohidratos refinados y azúcares procesados) están nutricionalmente hablando, vacíos.

A esto, también hay que sumar que el azúcar incrementa los niveles de serotonina, lo cual tiene un potente efecto elevando nuestro estado de ánimo. Tener continuamente niveles bajos de serotonina puede acabar con fatiga crónica o depresión, mientras que la gente que libera serotonina en su sangre regularmente, son más productivos y se sienten menos estresados.

El gran problema es el siguiente: Cuándo el estrés incrementa, la producción de serotonina baja.

Así que esos antojos que tenemos por azúcares y carbohidratos refinados (pasta, pan, bollería, etc) es la forma que tiene el cerebro de hacernos sentir un poco mejor.

El dilema está, en que ese chute de serotonina que genera en nuestro organismo el último donut o ese helado que nos hemos metido entre pecho y espalda, tiene un efecto muy corto. Así que en cuanto el nivel de serotonina baja, volvemos minutos más tarde a por otra dosis de azúcares procesados, lo que nos hace volver una y otra vez a la cocina.

Que conste que cuando hablo de azúcares, no sólo hablo de dulces o bollería, también de carbohidratos refinados simples, como la pasta, el pan, etc.

¿Entonces qué hacemos? Te preguntarás.

Si el gran problema es el estrés, o bien, podemos ir a la raíz del problema e intentar mantener el nivel de estrés más controlado, ya sea a través de la meditación o el ejercicio (por poner dos ejemplos) o consumir fruta durante el día en lugar de recurrir a productos sin apenas nutrientes.

Si tienes un frutero a mano para ir comiendo algo de tanto en tanto, podrás no sólo estar rindiendo al máximo mayor tiempo, si no que además evitaras esos antojos por comida basura que muchas veces tenemos.

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