Dejar de conformarse

Me gusta la idea de soñar más alto.

Me gusta creer que el mayor error que podemos cometer es aspirar demasiado bajo. Conformarnos. Dejar de crecer.

Tengo claro que en ocasiones suficiente es suficiente. Hace falta saber cuando tenemos suficiente de algo. Pero no es lo mismo que conformarse.

Cuando uno se conforma acepta lo que tiene porque no está dispuesto a trabajar por algo más, o quizás porque cree que no tiene otras opciones.

No es lo mismo.

Cuando uno decide tener suficiente toma una decisión, pero cuando uno se conforma, sin querer deja que todo pase. Cae en ese resultado sin haber tomado acción alguna.

Así que, sueña a lo grande y párate a pensar en qué puedes aspirar a más. En qué te estás conformando y te gustaría avanzar.

Y cuando toque empezar, empieza por poco.

Déjame que me explique.

Hay días en los que todo encaja y la motivación nos arranca a la acción.

Puede haber sido por casualidad, por una conversación o por algo que hemos leído o escuchado. Pero de golpe, decidimos cambiar nuestra vida, seguir nuestros sueños o emprender un viaje.

La diferencia entre los que tienen éxito y los que no, es que a menudo aquellos que logran lo que se proponen tienen constancia independientemente de su motivación.

Es decir, hacen las cosas aún cuando no les apetece con la intención de lograr ese objetivo final.

Así que cuando te venga la inspiración divina y quieras cambiar o lograr algo, en definitiva, no conformarte, ten cautela y paciencia.

Me daría dos recomendaciones antes de empezar:

  1. No planees demasiado y actúa. No te pierdas con los detalles y ponte a hacerlo. Diariamente. Se constante. Si después de unos días consigues mantener la motivación sabes que habrá sido una buena idea.
  2. No intentes cambiar todo demasiado de golpe. Quizás hayas decidido cambiar tu físico y quieras apuntarte al gimnasio, comer 100% bien y hacerlo todo lo mejor posible… No seas tan exigente. Empieza a introducir cambios pequeños y aunque tengas ganas de hacer mucho más, intenta centrarte en lo más importante. Poco a poco podrás ir agregando nuevos retos, hábitos y objetivos.
  3. Disfruta del proceso. Saboréalo. Visualízate cumpliendo eso que te planteas. Visualízate haciendo eso que te va a llevar a ese propósito y gozando del proceso.

Estoy seguro que podemos aspirar a más. Es más, aspira a más AHORA.

¿En qué te estás conformando y podrías mejorar? ¿En qué estás siendo vago?

Decide y actúa. Pero empieza despacio y con pasos de plomo.

Poco y bien. La clave es la consistencia, aún cuando no te apetezca.

Recuerda cada mañana que objetivo tienes en mente. Y cada día al acostarte.

Si te visualizas haciéndolo y lográndolo, verás como el viaje es mucho más llevadero.

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