Ten peor coche que tu vecino

Unos años atrás decidí hacerme con una furgoneta que camperizar y con la que poder pasar los fines de semana, vacaciones y demás oportunidades viajando y durmiendo en ella.

Mi primera furgoneta, una Mercedes MB120 que aún conservo, era una cacharro igual de antiguo que yo, literalmente, pero que cumplia con su función. Me costó prácticamente nada y la camperización que le hice, muy sencilla, me costo menos de cuatrocientos euros a lo sumo.

La forré entera de madera en su interior, le construí una cama e hice una sencilla instalación eléctrica con leds, cuatro enchufes. También tenía un pequeño escritorio desde el que trabajar y un par de cajoneras. Era amplia y perfecta para iniciarme en esto del camper y viajar en furgoneta.

Era mi idea, igual que lo ha sido con otras cosas. Empezar desde abajo y poco a poco ir averiguando qué era lo que tenía valor y lo que realmente necesitaba.

Un par de años después, a raíz de una averia de motor más grave, me hice con otra Mercedes mucho más nueva y que aún conservo. De hecho, es ideal para el día a día, no es muy grande, pero tal y como la tengo cumple a la perfección con lo que necesito y es muy útil para lo que hago en mi día a día, que es pasar horas en la montaña y hacer viajes que me permiten pasar tiempo en la naturaleza.

A raíz de una lesión, fui ayer al médico a por unas pruebas. Al arrancar la furgoneta para volver, me quedé tirado. Nada grave.

Cogí la grua y dejé la furgoneta en mi casa hasta que me llegue la pieza que necesito y pueda cambiarla. Pero mientras tanto, he vuelto a mi viejo coche.

Cerca de 20 años. Pequeño. Gasta poco. El seguro es mínimo y cumple con una función, llevarme a los sitios sin mayor problema.

En el día a día es lo que necesito para moverme cerca de casa. Y quizás la furgo dejarla para cuando toque viajar fuera.

Pensando en el coche pensaba en ese libro que no he leído que se llama «Ten peor coche que tu vecino».

Esuché una entrevista del autor y básicamente lo que pretende decir es que no sólo con el coche, si no con todo lo que tenemos, no nos enfrasquemos en gastos innecesarios si lo que realmente buscamos es la libertad financiera.

Todo esto también va muy en sintonia con el minimalismo y el darle valor a las cosas por su utilidad y no por el valor que le da la gente.

Está claro que no se trata de buscar lo más básico, si no de no entrar en lujos en todo aquello que tenemos si no sabemos si realmente nos aporta un valor y si lo que cuesta hace que nos de más libertad o nos prive de ella.

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